¿Eso es la bomba de insulina?

Esto es lo que me acaban de preguntar. No sería nada reseñable, ya que un par de veces a la semana más o menos le explico todo el folleto a alguien, los que lleváis bomba lo sabéis, si no fuera porque la pregunta venía de quien venía.

Y venía de una enfermera de la planta de hospitalización del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Y estaba señalando, nada más y nada menos, redoblesss…al sensor FreeStyle Libre!

Así, sin venda ni apósito ni nada que estaba mi sensor, en el brazo, blanco y reluciente. Lo llevaba sin apósito porque me quedaban sólo unas horas con él puesto, así que con este calor he decidido descansar un rato y llevarlo al aire. Lo ha señalado así, sin titubear mucho, como cuando alguien pregunta que parece que afirma. Era, nada menos, la persona que tenía que entregarme el material de mi bomba para los siguientes tres meses, y se ha quedado más ancha que larga.

Después de reponerme del susto, de verdad que me he quedado sin habla unos segundos, le he explicado qué era lo que ella señalaba y qué era la bomba de insulina, que llevaba en la cintura.

Esta situación, que ejemplifica muy bien mi querida profesional, viene siendo habitual. Me vienen a la cabeza cantidad de situaciones en las que el paciente sabe infinitamente más que el profesional que le atiende. No me parece mal, al contrario, creo que somos nosotros los que tenemos que conocer al máximo lo que nos pasa y cómo gestionarlo, pero creo también que la balanza está muy desequilibrada. Encontrarte con un enfermero que te pregunte si no te da igual ponerte una insulina que otra, o un médico de cabecera que te pregunta por tu última glucemia como indicador de cómo está tu diabetes, o, lo dicho, una enfermera que no distingue el sensor de glucosa de la bomba de insulina…son situaciones que le dejan a una ojiplática. Porque pienso en qué sucede cuando los pacientes no están tan informados como yo, porque no quieren o porque no pueden. Llamadme dramática, pero pienso incluso en una situación de emergencia en la que me caiga redonda en la calle y tengan que atenderme, sea o no por mi diabetes.

No tengo dudas de que tenemos un sistema médico decente, más que decente, si lo comparamos con otros. En general, que cubre las necesidades de la población, sin entrar mucho porque no son las de todas la población, pero eso ya para otro día. Pero sin duda nuestro sistema tiene muchas deficiencias, otro día hablamos de la burocracia, por ejemplo, o del atasco en los servicios (he estado haciendo memoria, y para la gestión de mi diabetes tengo que ir a cuatro centros diferentes de la ciudad, cada mes, ser atendida por unos 6 profesionales de distintos servicios, hacer unas cinco llamadas a distintos servicios, y encomendarme a la virgen del carmen para que no haya problemas en ningún trámite).

Una de esas deficiencias claras es la formación del personal médico, que a pesar de la habitual buena voluntad, no se actualiza como debería con esta enfermedad. Desde luego no son todos, alguno he encontrado que se entera de las novedades y avances, pero sí la mayoría. Estoy segura de que los que me leéis podríais contar una y mil anécdotas como las mías, y creo que hay que hablar sobre ello.

PS:  otro día os contaré sobre el sensor Freestyle Libre, aún estamos conociéndonos y quiero tener más experiencia para hablaros sobre él.

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